martes, 22 de diciembre de 2015

Último post de un 2015 horribilis

Voy a intentar reflejar en este último post del año, las agridulces sensaciones que me deja este 2015 en lo que a 'lo nuestro', el golf, se refiere. Lo agridulce es por ser lo más benévolo, descriptivo y educado posible, por cuanto que si soy sincero y hablo en castellano de la calle, éste que dejamos, con los mazapanes y las campanadas ya a la vuelta de la esquina, ha sido una auténtica puta mierda de year en lo que es mi contacto, disfrute, presencia y sentir para y con el golf. Un disaster total.


Simple y sencillo.

Os daré unos cuantos argumentos, no tanto por justificarme, que uno ya es mayorcito como para comérselas, como por aquello de verlos aquí escritos y saber qué cuestiones debería uno enfocar mejor para que este gap con el golf se acorte y, de paso, conseguir un buen feedback vuestro de todo esto que me ayude. A veces, muchas, a diario... pienso que lo necesito de verdad.

La tendencia de no más de un veintena de rondas al año iniciada en 2014 se ha mantenido, con todo lo que ello supone: el swing y las posibilidades de disfrutar en un campo de golf, al menos con tu juego, se desvanecen y tienes que hacer esfuerzos titánicos para que las partidas no acaben en dramáticas forradas. El disfrute del día de golf acaba siendo complicado.

Felicitación belinda de estas navidades.

El máximo exponente de esta situación la viví en el Campeonato Navarro de +35 donde me resultó realmente complicado mantener la compostura y darle sentido a mi existencia golfística siendo penúltimo con una tarjeta de 122 golpes. Sólo mi condición belinda hizo que no me pegase dos tiros aquel día. Mis compis de fly aún me hablan.

Me tengo que replantear unas cuantas cosas.

En lo laboral, vital, existencial... llega el final de un ciclo. Lo huelo como Nube Roja sabía de la llegada de los coyotes por las praderas del lejano oeste. No digo más.

Afortunadamente, no va a ser un proceso ni largo ni con demasiados traumas. Es lo que tiene vivir la vida con intensidad. Lo que funcione seguirá, lo que no, se cambiará. Y las líneas maestras de lo que 'es bien' y 'no es bien', todos las conocemos, esencialmente en el plano profesional. El año que dejo, aunque lejos del golf, ha sido un año muy intenso. El que entra lo será más, pero tendrá una clave por encima de todas: el #paintinbelindo. Al tiempo, lo iréis viendo. Sólo diré que llevo demasiado tiempo perdiendo el tiempo.

El paintbelindo es la apuesta.

Así que, en lo que al universo belindo respecta lo fundamental es volver a los campos, a los torneos de los circuitos amateurs, compartir experiencias, viajar y que el golf para malos vuelva a ser lo que articule mi existencia en este mundo de la pelotita y el agujero.

Todavía hay mucho que hacer, y mover, en el spanish golf (fíjate tú que se están meneando antes los políticos que el golf) y, no os olvidéis, viene año de Ryder, y la llamada de Hazeltine hace tiempo que llega todas las noches antes de cerrar los ojos. Una nueva #ryderbelindo planea en mis sueños, es algo que no gobierno yo, lo hace mi subconsciente.

Con la gente de Decathlon, en el CNG este año

Pero es que, de verdad: hay cosas que no tiene precio sentirlas, y ésas son las verdaderas ausencias, añoranazas y reminiscencias pasadas que quisieras que volviesen mañana mismo, y que aquí y ahora, como si fuese una cuña electoral de las que acabamos de escuchar estos días, te repito en modo de lamento: las de los callos en las manos de dar tantas bolas, las de los riñones doblados por la bolsa al hombro, la de un putt de siete metros que entra, la de contar las forradas a los colegas, la de hacerse selfies en los tees,... ay! ya paro, que se me cae la lagrimilla.

En todo caso, y será porque uno también es un moña redomado, ya veis que ahora que llegan estas fechas navideñas siempre se pone uno un poco más tontorrón de la cuenta y empieza a empatizar con el de aquí y el de allí, y te vas dando cuenta que lo tuyo, quizá, no es lo peor y que hay otros que te están dando ejemplo de lucha, constancia y entusiasmo en su lejanía y que son pistas, signals, mensajes que no debes dejar de apreciar y de los tienes mucho que aprender.

Os pondré dos ejemplos que seguro conocéis bien y que he tenido estos días en mente.

Uno, el Chiflis, Carlos García Hirschfeld. El sábado pasado, viendo su excepcional y más que necesario programa sobre Seguridad Vital en La 1, pensé: 'Míralo, qué majo, con diferencia, uno de los mejores comunicadores de 'lo nuestro'... y qué bien le está tratando el golf a éste también'.

Seguridad Vital, actual programa de Carlos.


El otro, Gon, si, Fernández Castaño, que en su blog daba cuenta estos días de un cierre de año golfístico nefasto, el peor de su carrera afirma. Es que es un jugador, que por su forma de ser y la apuesta que está haciendo en su carrera profesional, merece mi más absoluta devoción.

En ambos casos, me viene a la mente la misma reflexión (especialmente en el caso de Gonzalo, que, no sin razón, echaba unas cuantas pestes a los que toman, o mal toman, decisiones en el golf profesional): aquí no está pasando nada de lo que no sea culpa nuestra, chavales, y creo que sólo hay que recuperar el sitio y dejarse llevar en el carril... en nuestro carril. Porque cuando se tiene pasión, actitud, espíritu, eso que los anglosajones llaman 'charisma', el destino está escrito y todo llegará, si no pasa un verdadero 'chandrío' (como llamamos los navarros a las catástrofes sin reparo) en el camino. Al final, todo serán tachuelas, superadas además. Y así, uno será ganador de un Masters, el otro magnate de 'lo nuestro' en la tele y yo viajaré haciendo el belindo, jugando al golf, conociendo gente y evangelizando en 'lo nuestro' a quién pille, y contándolo claro, por todo el mundo, hasta el día que me muera.

Así que Gon, Chiflis, cualquiera que despida ese año que no ha querido tener... el 2016 nos espera. No lo dudéis. Good luck.

Buena semana y felices fiestas, gentes del golf.

2 comentarios:

CARLOS G. HIRSCHFELD dijo...

Querido Belindo:
Muchas gracias por el afecto con el que hablas de mí en este espacio tan personal de un tío tan especial como tú. Me hace ilusión, además, que me pongas en el mismo saco de una persona a la que admiro profundamente en muchos aspectos, como es Gonzalo. Sí es cierto que Gon y yo hemos pasado momentos jodidos de los que uno se recupera. Yo estaba con un pie en la tumba de mi empresa y, en uno de esos golpes de suerte, esquivé el hoyo. Es cierto que la suerte me cogió currando como un cabrón, pero también es cierto que hay que tener siempre ese punto de fortuna que hace que las cosas, de repente, empiecen a rodar. Yo no me puedo comparar con Gonzalo, que ha llegado con su "empresa" mucho más lejos que yo, pero sí creo que las situaciones son análogas y que un tío con tan buenos valores, con tanto trabajo, tan buena actitud, tanta calidad y tanta experiencia como Gonzalo, acabará llegando al puerto al que va. Además tiene en la nave a una capitana/grumete como Alicia, que ayuda mucho. Para mi, desde luego, la ayuda de la capitana/grumete de mi nave, fue fundamental en los momentos más duros de la travesía del desierto. Un abrazo para ti, otro para Alicia y Gonzalo y muy feliz Navidad para todos.

David dijo...

Querido Chiflis, eres un fuera de serie, la actitud y el esfuerzo por naturaleza, y efectivamente, aunque yo hago aquí unos mejunges mezclatorios e incriminatorios de naturaleza, a veces, desconcida, has captado el espíritu e hilo conductor de lo que quería decir. Abrazo fuerte, y cuidado, que algo de pitoniso tengo, pasa buenas fiestas, majo. ;)