lunes, 14 de noviembre de 2011

La vida es… sin login

De un tiempo a esta parte, los mejunjes sociales (entiéndanse redes, quedadas, grupos, eventos,…) no paran de crecer a mi lado y yo, que soy tímido y esquivo… no puedo más que aproximarme a todo aquel que me lo pide, faltaría más. Encantado de ello ;o) Pero también es cierto que veo unas constantes que subyacen en muchos de estos entornos y que, además, son como la pescadilla que se muerde la cola, acaban convergiendo en un mismo punto que no acabo de entender y que me resulta, como concepto, inviable: la visibilidad de lo oculto. Me explico.

Miguel (@miguel_ortigosa), jugón riojano que estudia en Madrid.

A raíz de la invitación que me ha hecho la gente del Club Norteño de Golf para formar parte del mismo, o con la gestión que se hace de cierta información en el web y cuenta del Twittour en Twitter, o cada vez que me presentan, invitan o veo una nueva red social, normalmente de golf, pero las hay de todo tipo de pelajes y condición, quiero defender (y lo haré a capa y espada) que la vida es… sin login.

Buenos puros me han metido por no gestionar adecuadamente la información a través de esas vías restringidas (que, todo hay que decirlo, son las reglamentarias y lo aceptas si o si, si quieres estar ahí), pero lo encuentro un sinsentido y, además, soy un despistado y un cojonazos (como muy bien dice Javi Romero ;o) para acceder a un entorno de información que, o bien es caviar, o el oro de Fort Knox o el premio millonario de una primitiva, porque si no, no entiendo que esté bajo candado de una (otra?) login y password o acceso numérico pin, candado y secreto (está claro, y lo repito, que yo soy de letras, y comparto la vida más con poetas, que ingenieros y matemáticos).

Los cuatro de la partida en La Grajera con la Liga del Vino.

Hasta ahí, también puedo llegar a entender que a la gente le guste hablar de sus cosas y cositas en ‘privado’ y que, todo eso, no es de dominio público. Vale. También puede haber razones temporales, de puesta en marcha o de idoneidad en función del proyecto y situación, y eso, lo marca la vida y las circunstancias (creo que es el caso de Periodistas Navarra y HackHackers en FB, que no se ha abierto hasta no tener un quórum, masa crítica y orientación clara, no se hará público, puede ser un ejemplo).

Pero lo que no me explico es que esos ámbitos de información restringida, para hablar de cosas muy poco privadas, además, luego, en su mayoría, reclamen atracción, quieran ser interesantes y pretendan tener vocación de ser compartidos, usados y proyectados hasta el infinito, si les dejasen, o simplemente, generar empatía, afecto, o afinidad… pero si no sabemos qué coño está pasando, cómo voy (vamos) a hacerlo nuestro!

Bordado bien chulo de los Norteños.

Si, para más sorna, te quejas de que tienes mucho tajo, lío y tinglado tecnológico para gestionar en un día a día que crece (sin que, normalmente, te dediques a ello de manera full time), en las mil y una flautas que hay que mover para que todo este ‘okas’, o de que no te están sacando, llamando ni haciendo ni pajolero caso, porque tienes que contar dos veces las cosas (a los de dentro, y a los de fuera), y no lo haces, porque te vuelves loco, y es complicado… pues entonces, es como si me dieras una patada en las tripas.

No estoy diciendo que des tú número de cuenta, ni tú clave de mail, ni el acceso al panel de tú blog, o ficha de empleado… no. Pero, sinceramente, no creo en los ámbitos de trabajo excesivamente cerrados, menos si son de gentes y cuestiones públicas, y ya tengo suficiente con las passwords que meto en mi correo, en Blogger, en Twitter y en FB. Respeto a todos los demás, pero mis redes, o mejor dicho, la gente con la que quiero hablar en mis redes, están ahí, y, una de dos, o me regalas un coche, o me cuentas una historia muy bonita… o no sé para qué quieres que acceda a tu sitio logueado.

La silueta y el drive de Óscar Otegi, de impresión en sábado pasado.

Creo que en este caso, el mejor símil es aquel de ‘donde va Vicente, va la gente’ y si Vicente anda por las grandes redes (hoy… mañana, ya veremos), pues no me pidas que vaya a otro sitio, a no ser que tengas a la Princesa Azul esperando, y yo no lo sepa. Más bien, te sugiero el camino inverso: deja de mirarte al ombligo, y ve a compartir lo tuyo donde está todo el mundo que, por cierto, está con ganas de hacerlo, en abierto y aportando un montón de información, enlaces, visiones y escenarios interesantes.

Al final, resulta difícil combinar privacidad con visibilidad en su justo grado. Pero ahí es donde está el trabajo, en la medida de las cosas, de las nuestras y de los que nos rodean, y de los objetivos que persigamos. Y he dicho medida, no me hables de la ‘media’, que Nacho Vidal ya demostró que esa métrica común no servía para nada a la hora de hacer ciertos ‘negocios’.

Miguel Ángel, compañero de partida en Logroño.

Espero que con este post, un poquito alejado del golf, aunque proveniente de él y de sus gentes, haya quedado respondido el DM (mensaje directo de Twitter) que me envió hace unos días Javier Allende, uno de los cracks del Club Norteño de Golf, preguntándome qué podían hacer para empezar a darle movimiento a un grupo al que espero pertenecer (si, también después de escribir este post) y que a lo largo de los dos últimos años ha ido aunando los esfuerzos, inquietudes y el empeño de casi un centenar de jugones de todo el territorio nacional (aunque luego haya mucha naturaleza norteña en el asunto, sobre todo, por el carácter gastronómico, jovial y dicharachero de muchos de sus miembros).

Un colín, lo único que nos comimos Óscar y yo.

La fotografías que ilustran este post son del partido que jugamos el sábado en La Grajera, otro fiera del Club Norteño como Óscar Otegi, y yo, junto con Miguel Ortigosa y Miguel Angel, y que nos sirvió para tener una fantástica tarde de golf, ya que ni Óscar y yo hicimos méritos suficientes como para entrar en la final, algo que si que consiguieron nuestros compis de partida. Enhorabuena.

Buena semana gentes del golf.

2 comentarios:

Oscar Otegi dijo...

Después de leer tu blog puedo decir que en algunas cosas estoy de acuerdo pero en otras no.

Los login están hechos para que no entre gente indeseable en algunos sitios. Te lo explico mejor. Yo gestiono parte de una página Web de una asociación de un colegio y en este verano hemos sido bombardeados por diversos hackers. Gracias a los “login” hemos conseguido salvar esa página y de paso poder saber de donde procedían los mismos.

Si alguien tiene que logearse para acceder a un foro, web, twitter, facebook etc, etc, es por seguridad y porque en un foro de amigos y conocidos la gente que entra debe de ser eso, amigo o conocido. Yo no concibo tener un espacio donde nos juntamos gente con buen rollo y que en el mismo pueda entrar alguien a desestabilizar el sitio, por ello están los login.

Hoy en día tienes que registrarte para acceder a todos los sitios, banco, tiendas de ropa, alimentación etc, etc por realizar esa acción no veo ningún problema de ocultismo para nadie. Incluso en tu blog te piden que metas unas letras para que el sistema sepa que eres humano y no una máquina que está intentando hacer alguna cosa. Seguro que tú mismo tienes clave para acceder al móvil e incluso a tu ordenador y si no la tienes la deberías de tener ja,ja.

Un saludo y sigue así porque así te hemos conocido y espero que no cambies.

David dijo...

Estimado Óscar, resulta obvio que los login son necesarios (son como las llaves de tú casa), pero no más de lo justo e imprescindible para preservar la intimidad, y de lo que iba básicamente el post, y desde donde se genera la idea (foro del Club Norteño) no es en ámbitos individuales, ni asociativos, donde creo que hay suficientes criterios, y más interesantes que un login para ver a la buena, o la mala gente.

Por cierto, el captcha ya te obliga a hacer hasta sumas y restas.

un abrazo y gracias por escribir!