lunes, 4 de octubre de 2010

Necesitamos campos cortos?

Lo primero hola de nuevo a tod@s tras un pequeño paréntesis en mi faceta posteadora en el blog. El caso es que el otro día llegó a mis manos un artículo muy interesante proveniente The Wall Street Journal y me parece un tema más que interesante: ‘Por qué necesitamos más campos de pares tres’


Hay que reconocer que en USA el golf va muy por delante en muchos aspectos y, por tanto, todo lo que allí ocurre nos acabará llegando tarde o temprano, por eso es interesante seguir las iniciativas y los análisis que allí se realizan. Sobre esto puede informar mejor nuestra amiga @golfgirl desde twitter y su blog.

El artículo habla sobre la problemática de gestionar los campos de golf en estos tiempos de crisis, la falta de tiempo para jugar 18 hoyos… conceptos que seguro que casi todos vosotros conocéis. Habla sobre las ventajas de los campos cortos frente a los grandes, lo cual me ha llevado a la siguiente reflexión. ¿Es posible que estemos ante una perspectiva de futuro en el golf?

A mi entender, sinceramente, el golf a nivel de competición y oficial será siempre en campo grande de 18 hoyos, pero a nivel aficionado, los campos cortos pueden ser una alternativa viable.

Un campo corto tiene una inversión inicial menor, necesita menos espacio, es más rápido, menos exigente físicamente, puede ser igual de atractivo que un campo grande, sirve para empezar a jugar al golf y también para entrenar…

Puede ser la fórmula perfecta para aquellos que no tienen tiempo para jugar una vuelta en campo grande y quieren quitarse el ‘mono’, por ejemplo, a la hora de comer o después de trabajar, con una vuelta rápida y marcharse a casa con la cabeza despejada y si es posible un buen resultado en la tarjeta.

Además, puede ser una opción viable cerca de las ciudades e independiente de las sempiternas urbanizaciones asociadas a los campos de golf; algo peligroso en estos tiempos de crisis. Nuestros amigos de @fueradelimites publicaban hace un tiempo un post sobre las consecuencias sufridas en un campo de golf absorbido por una entidad financiera como consecuencia de la crisis inmobiliaria.

Pero, sobretodo, y esto es lo más importante, es que este tipo de campos ejercen una labor fundamental que es la de facilitar el acceso al golf a todos los públicos, algo de lo que no nos engañemos, estamos muy necesitados.

Toda la gente que empieza a jugar y no puede salir a un campo grande acaba por acudir a este tipo de campos, algo que hemos hecho la gran mayoría, ya que suele ser la única oferta disponible, puesto que los campos de golf no están interesados en gente que no sabe jugar a menos que se hagan socios. Pero claro, como se van a aficionar al golf y llegar a hacerse después socios de algún campo, si no tienen una opción asequible para jugar cuando empiezan.

Así que volvemos a la pregunta ¿es posible que gran parte del golf en el futuro pertenezca a los campos cortos?

4 comentarios:

David dijo...

fantástica reflexión, Héctor ;o)

Comentarista dijo...

Interesante reflexión.

Yo hablo de mi experiencia. Habitualmente suelo jugar un campo pequeño que hay en Madrid. ¿Razón principal? Lo haces en poco más de 1 horas y 15 minutos. Son 9 hoyos, casi todos bastante cortitos (los más largo son dos pares 4 de 250 metros).

A mi me parece una alternativa que se amolda perfectamente a las necesidades de los que trabajamos para poder jugar uno o dos partiditos a la semana.

Es cierto que si tengo tiempo me hago 9 hoyos en un campo largo o incluso los 18, pero no siempre se dispone de ese tiempo.

Eso sí, no por mucho jugar ese campo pequeñito mi juego corto ha mejorado, jejeje.

Swiss dijo...

Estimado Comentarista, muchas gracias por tu aportación.

Creo que cada vez somos más los golfistas que disponemos de poco tiempo y este tipo de campos ofrecen una alternativa frente a este problema, especialmente en las grandes ciudades y lugares con dificultad de acceso a campos grandes, como es tu caso.

Los campos cortos son un complemento perfecto para practicar este deporte tan maravilloso y que tanto nos gusta, cuando la falta de tiempo y demás circunstancias de la vida nos impiden jugar una vuelta 'grande'.

La otra opción es no jugar, pero esa opción no existe en la mente de un verdadero golfista. No os parece?

David dijo...

a no ser que nos toque la lotería, dilapidemos una herencia o nos volvamos pros (todo ello, me parece que inviable), comparto 'a ful' vuestras reflexiones, chicos ;o)

un saludo !