martes, 25 de junio de 2013

Vuelta a Basozahusen

Hacia tiempo que no iba, o volvía, a jugar a Basozábal, el técnicamente llamado Nuevo Real Club de Golf de San Sebastián, y la semana pasada me dí un homenaje del que todavía no me he recuperado. Fui dos días, uno con bien de lluvia, el del Circuito Meliá, el otro con bien de calor, húmedo y pegajoso, el sábado en el Gambito. En ambos casos, han sido unos días de mucha intensidad, golfística y social, y eso, mola. Es lo que tiene conocer gente.

Para el que no lo sepa: hablamos de Basozahusen, un sitio que no sabes muy bien si es un campo de golf o de exterminio, tal y como por aquí se ha publicado con anterioridad.



Pero, bueno: en el fondo, eso son ‘mariconadas’. A mi me encanta Basozábal… miento: lo adoro, y más, tal y como está funcionando, cada día mejor, creciendo el course en su cuidado, exigencia y dificultad, y en su vida social. De la mano de un gerente ejemplar como Jon Urbina y una masa social que no hace más que jugar y disfrutar de su club… si, si, en los tiempos que corren, el año pasado dispensaron 50.000 greenfees, y mira que a los socios no les cobran las salidas.

Como toda las cuadrillas sean como la de JR, el procurador, el Garelli, Emilio, y compañía, la salud de club está garantizada. Compartimos con ellos partida, comida y sobremesa el sábado, y eso es disfrutar del golf y de la vida. Se ve un Contest o Desafío a la vista, buena gente.

En el apartado estrictamente deportivo, aunque fueron dos días de locura, me puedo sentir satisfecho. El jueves me batí el cobre junto a Maria Jesús, Ibon (laukaritzarras de pro, ellos) y Manolo bajo la constante lluvia y, además de compartir la alegría de Jesús ‘Sóloreglasdelgolf’ por hacer un 'Jole in Juan' (congrats, chaval), conocí de una vez por todas a la reina de ese sarao, Carolina Donate. Se lo dije allí, y se lo repito aquí: para todo el montaje, excelso trato, planteamiento y calidad de premios, montaje, sponsors y… todo lo que lleva el Circuito Meliá, tiene delito de cárcel (o al menos, arresto domiciliario) contarlo tan mal. Qué pena, hay algún otro que casí, casi, lo hace igual.


Y el sábado, junto a Charly Lacunza y el mencionado JR, disfruté de mis mejores 9 hoyos hechos nunca en Basozábal, con un eagle a 155 metros en el mítico hoyo 7 de la campana, y una vuelta de 20 points que me hizo disfrutar del golf, de ese campo y de la madre que me parió. De ella, de mi madre, también me acordé en la segunda vuelta, dónde firmé cinco rayas en los cinco primeros hoyos (todos con punto para mi), que me hicieron acabar arrastrado como un perro y sacándole un birdie al 17 para llegar a los 32 points de la dignidad. Ay! Esa cabecita! Pero ya sabéis, esto es golf.


Os dejo unas pics en estas galerías incrustadas en el post, que es una manera la mar de chula de mostrarlas, y este pequeño #paintinbelindo que hice al vuelo para ilustrar tan magno acontecimiento para mi golf.

Buena semana gentes del golf.

NOTA. Que quede bien publicado o conste en algún sitio que Jordi Piera, CEO de Gambito, no me volverá a coger desprevenido, como hizo el jueves en el Melía que ellos organizan tan bien, para no poder tomarme la revancha el sábado en su Tournament… jajaj, traidor! Fue un placer, mate.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Enhorabuena por el eagle!
Jesus Jolin Juan ;-)

David dijo...

jajajaj! mil gracias, mate! ;)