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miércoles, 29 de septiembre de 2021

Qué gran Ryder!

Escribo estas líneas habiendo dejar pasar unos cuantos días después del finde y aún compungido por la derrota del equipo europeo en la Ryder Cup de ese fantástico campo que ha sido Whistling Straits en esta edición 43 en la que el equipo de USA se ha merendado como si fuera un Donut a los europeos.



Quería dejarlo claro antes de empezar, me he leído y he visto todo lo que se ha publicado al respecto, han sido unos días de emoción sin límite, aunque el resultado no haya sido el que todos queríamos. Bueno, o al menos, el que yo quería.

Pero reconozco que los americanos nos han dado para el pelito. Estados Unidos ha ganado esta Ryder con todo el merecimiento del mundo, con un equipo galáctico, genial, espectacular, de ensueño, donde han hecho todo bien y en su tiempo. Y, sobre todo, han ganado en el campo, que mira que se puede ganar el relato, en los medios, en las redes, en la opinión y... casi todo hoy en día en muchos sitios, pero ellos lo han hecho en el campo, donde se juega, gana, sufre y se vive el golf. The golf course es bastante más severo a la hora de emitir una opinión que el Times o el Wasington Post, y ese increibol golf team yanqui ha hecho cosas de ensueño a lo largo del pasado finde. Y antes, quizá, también, porque esto venía de lejos y se veía venir, desde las elecciones de los capitanes hasta la predisposición y forma de los jugadores que uno y otro equipo. Pero ya se sabe, la ilusión es lo último que se pierde. El mismo domingo al atardecer yo todavía era de los que pensaba que se podía, pero... estaba claro clarinete hacia dónde iba a decantarse la competición.

¿Por dónde empezar este análisis de tres días increíbles de competición, donde cada detalle de cada jugador, cada escena, cada anécdota, merecería un post entero?


Como en toda Ryder hemos visto de todo, hemos vivido tres días pegados al televisor, consumiendo uno de los mejores eventos deportivos del mundo. Y aunque hayamos estado pensando hasta el mismo domingo que todo era posible para Europa, la realidad, esa cruda realidad que siempre aparece cuando más y mejor estás soñando, dice que los americanos, esta vez, han sido infinitamente mejores.

Y, dejando a un lado el forofismo y el corazón, realmente ha sido así. Y si eres amante del golf, del buen golf, del mejor golf, tienes que compartir lo siguiente conmigo:

. Los USA han presentado no sólo un equipo de ensueño, todo ha sido de ensueño en Wisconsin, la puesta en escena, el ambiente, the crowd, el campo, el respeto por la competición, las ganas de llevarse la Ryder, el golpe de puño en la mesa que han dado... A la PGA le vas a enseñar tú a hacer las cosas, jajajajaj. A mi me ha gustado hasta la equipación que han llevado todos y cada uno de los días, que pasada!

. Los europeos nos aferramos al espíritu de Seve, nuestra trayectoria victoriosa de estos últimos años, el Milagro de Medinah incluido, a eso de tener al number one y a unos auténticos animales Ryder en nuestro equipo, por enumerar alguna de esas creencias que se han demostrado inútiles ante uno de los equipos más fuertes que se ha visto en la historia del golf. Hasta los vice capitanes daban miedo en los USA: Mickelson, Couples, Zack Johnson... qué decir.


. Nuestras estrellas europeas, quizá excepto Jon y Sergio, no han estado a la altura de las expectativas, y mira que me han gustado detalles de gente como Poulter, Lowry o Hovland, pero ha habido vacas sagradas que no hubieran mantenido ese estatus ni en la India. Nos queda el consuelo de que lo han sentido, lo han padecido en sus propias carnes, sólo verás llorar a Rory después de una Ryder, no tras cualquier torneo, porque es una competición que se lleva en la sangre y destila honradez, y así se pudo ver después del vapuleador 19 a 9 que nos metieron. Si alguno fue tocado con el halo divino de Seve en el Milagro de Medinah, esta 43 Ryder quedará consagrada como una donde hicimos el mayor fiasco.


. Aún así, me quedo, como resumen, con lo grande que es la Ryder en si misma, y toda la deportividad, camaradería y prestigio que la envuelve. Es una pasada el nivel de power que tiene esta competición, donde se compite a muerte y se gana la gloria, pero nadie se atreve a hacer nada que esté fuera del código de conducta del mejor golf. Lo tiene todo, es lo más, y cuando una competición, un torneo, se pone a ese nivel, no hay más que defenderlo y sentirse, como golfista, orgulloso de que seamos capaces de tener en nuestro deporte una competición que transcienda de esa manera a nuestro propio deporte.


Ahora sólo cabe esperar a Roma 2022 para recuperar lo que en estos últimos años ha sido más nuestro, europeo, que de ellos. Eso si, ya podemos espabilar y hacer una buena lectura de lo sucedido en Wisconsin, porque lo más importante que ha conseguido el equipo USA no ha sido ganar, sino marcar una pauta, una manera de hacer y un camino para hacernos ver que, si no hacemos las cosas de manera distinta, a este equipazo no le quita la Ryder en unas cuantas ediciones más, se dispute donde se dispute.

God Bless Ryder, I love you.

domingo, 28 de septiembre de 2014

La Ryder es nuestra: #goeurope!

Una mini entrada de urgencia para dejar constancia de la emoción e intensidad con la que hemos vivido a lo largo de todo el finde esta Ryder Cup del 2014 que se ha vuelto a quedar en Europa, merecidamente, y después de haber estado tres días pegados a toda aquella fuente de información que nos saciase de contenidos que llegasen de GleanEagles.

Esto es así: Go Europe!

Con la primera crónica de urgencia de Crónica Golf, y el vídeo del golpazo de Donaldson que quedará como recuerdo final y más significativo de esta maravillosa Ryder os dejo, que ya habrá tiempo a lo largo de la semana para recopilar, saborear y sacar alguna punta a todo lo que ha sido la Ryder de GleanEagles.



Así si que se empieza bien la semana, gentes del golf. Go Europe! ;)

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Un año de #ryderbelindo

Como bien recordaba el otro día Juan Carlos Campillo en un tuit, entre esta semana y la que viene se cumple un año de la #ryderbelindo, esa experiencia que, al menos a mi, me cambió la vida: lo de ir a Chicago, y la manera de ir, y lo que allí pasó, y lo que allí sentí... fue algo tan increíble que me da hasta cierto respeto recordarlo. Tengo que aguantar la lagrimilla cuando veo fotos, vídeos, al oír evocar el Milagro de Medinah o en las muchas referencias a la Ryder de 2012 que se hacen estos días, cuando sólo falta un año exacto para la Ryder 2014 en Gleneagles.

Aunque me gusta, y viajo, y voy a campos, torneos y sitios de golf que alguien que estuvo en aquel santuario, cuál pastorcillo de Fátima viendo el mayor milagro del golf mundial de las últimas décadas, no debería ni pisar... Pero no soy así. Me gusta esto. Dejo de comer, y hacer otras muchas cosas porque el golf, los viajes, jugar y conocer gente sea mi vida, aunque la realidad sea que en el día a día las cosas han cambiado poco desde hace un año, y uno sigue en esa pelea sobrevivir mientras propone esquemas y formatos de hacer y contar las cosas distintas, en este mundo nuestro del golf y, además, queriendo vivir de ello. Menos mal que, además, pinto e ilustro.

Cabecera y cuadro conmemorativo.
Pero somos muchos los que nos damos cabezazos contra la pared para mover un poco el cotarro en esto del golf, y la comunicación, así que, nada nuevo bajo el sol, más que muchas penas compartidas donde el #estoesasi y las circunstancias se imponen, y tiene poco sentido quejarse y perder el foco de las cosas, las presentes, y las futuras, que son las que importan. Hay que seguir peleando, y duro, además. Todo lo demás son milongas.

Lo de hace un año fueron días de vino y rosas gracias a un montón de gente. Casi un centenar de donantes (accionistas para mi, y que estáis todos y todas bien apuntados) que hicieron posible con sus aportaciones, fe y ánimos, al igual que todo el que se interesó por el proyecto, que la #ryderbelindo fuese una realidad.

Evento histórico el de la Ryder 2012.

A todos ellos, aún les debo el kit de agradecimiento que les prometí por sus aportaciones, (camiseta conmemorativa, reproducción de painting y detalle Medinah), y no hay día (si, 365 en concreto) que no me haya acordado de ellos por no poder atender lo prometido. Tampoco merece mucho más la pena que, como decía Juan Marí también en su cuenta, hacer autocrítica de este #fail, aprender a hacer mejor las cosas, y dar la cara y respuestas a quienes las planteen. No merece la pena ahondar en las circunstancias que la gente está pasando, todos estamos prietos.

He sido incapaz de gestionar el asunto como ellos hubieran merecido, y es un regusto muy amargo que me queda de esta pasada edición de 2012. Es un no cerrar bien las cosas, y quizá, no transmitirlas bien. Y por supuesto, sentirme como un pelele por no haber sido capaz de sacar adelante esta parte del proyecto, por muy ínfimo que parezca el tiempo y recursos necesarios para ello. Si, un año después.


Medinah.

Personalmente, siempre he manejado una perspectiva de 'entre Ryders', y la posibilidad de enfocar el tema por ahí, en una continuidad, es la visión que me ha dado el tiempo en todo esto. Pero, ahora, a un año vista, y un año después, no he tratado bien a mis accionistas. No lo he contado a tiempo? No lo he transmitido bien? No he insistido en las explicaciones que dí en su día? No he encontrado los recursos, ni el tiempo, ni el momento necesarios? Me he despistado? Quizá. Lo cuento, aquí y ahora, y tienen razón quienes así exigen que lo haga. Era el trato. Y aunque haya cosas muy interesantes en ciernes para intentar ir a Glenegles sin la precariedad con la que fui, y volví, de Medinah el año pasado, es que ya véis que hablar de futuribles, sin el pájaro en la mano, es realmente peligroso. No volverá a pasar.

Un año falta para la Ryder 2014.

Sólo os pido, a los que justamente queréis saber de ello, que este post os llegue, y si es posible, un poco más de paciencia. Tenéis que saber una cosa, más allá del que 'uno hace lo que puede', 'no me cuentes tu vida', 'o soy un mangarrán'... o todos ellos juntos: con estas espinas no se puede caminar por la vida, así que más pronto que tarde, me la sacaré, de eso podéis estar seguros. Y espero que sea con plusvalía, en breve, si todo va como tiene que ir, de cara, y antes, y por la Ryder 2014. Pero, antes, hay que cerrar esta pequeña herida. Prometido.

Gracias por estar ahí, una vez más. La semana que viene, un post un poco más alegre, con algún highlights de aquellos que nos hicieron sentirnos tan bien. 

Buen día gentes del golf.

jueves, 20 de diciembre de 2012

El Milagro de Medinah mola mucho


Como todo lo que hacen los chicos de Canal Plus Golf rebosa siempre calidad y buen criterio, esta vez no iba a ser una excepción. Eso lo pudimos comprobar el casi centenar de invitados al preestreno de ‘El Milagro de Medinah’ al que nos dimos cita el pasado martes a la noche en un céntrico cine madrileño. Además, el acto nos dio para compartir un rato agradable con un montón de amigos y caras conocidas para poder revivir, con la piel de gallina y más de una lagrimilla (al menos, en mi caso) aquellos días de finales de septiembre de Ryder Cup que han quedado grabados a fuego en nuestra piel, retina, corazón, mente… alma, diría yo. El Belindo no pudo quitarse de la cabeza la #ryderbelindo, ni dar la brasa con ella, como resulta obvio ;o)

Jugones y fotocall, qué bonito!


El documental ‘El Milagro de Medinah’ va a ser  un documental histórico y supone una amplio resumen de más de dos horas de los mejores momentos vividos en esta memorable 39º Ryder Cup, con aportaciones y visiones muy valiosas a todo lo que ya sabíamos que sucedió en las proximidades de Chicago. Las primeras, y fundamentales, de todo el material, visión y enfoque que le han dado los tres principales artífices del mismo, Mariano, Maria y Hugo, ejemplar su profesionalidad y, también, el ‘producto final’, un report del que ya se pueden sentirse bien orgullosos, ellos y sus jefes.

María y Mariano, almas mater del tema junto con Hugo Costa.

En el Milagro de Medinah hay cabida para los grandes momentos que todos vimos (si, por una vez, me refiero al planeta, que por aquellos días supo de buena y primera mano que era el golf), para entrevistas, como las de Kaymer, Sergio o Björn, con declaraciones de mucha enjundia, pero sobretodo, hay un hilo conductor que intenta encontrar dónde y cómo se fue gestando aquel milagro. Desde luego se dan muchas y buenas claves, y en la mayoría se acierta aunque, quizá, a los milagros no hay que buscarles razones, que para eso son milagros: ocurren, y ya está.

El documental es espectacular.

Afortunadamente, éste no sólo sucedió, si no que a mi me pillo por allí para, como los pastoricillos de la Virgen de Fátima, verlo gracias a la #ryderbelindo y todo lo que ello significó. Es algo que, creo, y a pesar de verlo y verlo, y volver a verlo el otro día otra vez, creo nunca seré realmente consciente de ello. Es lo que me recuerdan lo intensos que fueron esos días, y que todavía tengo algún detalle pendiente que cerrar con aquellos que permitieron aquella maravillosa experiencia. Be patient, plis ;o)

Y como la party, fotocall y todo lo anterior y posterior estuvo a tope, os dejo unas cuantas fotillos enFB para que lo veáis… y, por supuesto, también decir que ‘El Milagro de Medinah’ se estrena en Canal Plus Golf el lunes 24 a las 19 horas, y que a partir de ahí, va a rular más que una noria en las multidifusión de la casa. Como tienen que ser, estás navidades estamos de enhorabuena, lo volveremos a ver otra vez.

Buen día gentes del golf.

miércoles, 10 de octubre de 2012

El ROI de la #ryderbelindo


Abordar proyectos como la #ryderbelindo desde todos los puntos de vista no ha sido fácil, por aquello de que uno va, al menos de momento, por la vida con su tambor y corneta. A veces, es más que suficiente… otras, desde luego, no. Y como todo, siempre hay algo que te gustaría hacer mejor, y no puedes, o no sabes. Pero al menos, si algo tenía claro desde que se puso en marcha el proyecto a mediados de agosto, con escaso mes y medio de operativa y las mil flautas que tenía por delante, era la de intentar medir la visibilidad y el impacto que el proyecto podía generar entre la audiencia.


Personalmente, e independientemente de las cifras que leeréis a continuación, me siento satisfecho de haber logrado ciertas cuotas de visibilidad e impactos con las circunstancias, medios e imponderables que he tenido que salvar para llegar hasta Medinah y poder contarlo. Ya sabéis que hay parámetros y magnitudes que son fácilmente conseguibles por vías monetarias y/o tecnológicas (seguidores, impactos, impresiones, menciones,…) pero prefiero aferrarme a eso que en las agencias de comunicación se llama lo ‘orgánico’ más que lo ‘funcional’: es decir, lo conseguido de una manera ‘natural’, en base al contenido, su calidad y su proyección en el tiempo, alineado con los intereses de la audiencia, y logrado más ‘a huevo’ y por convicción, que por despliegues y distintas artimañas y artilugios técnicos (y ojo! que éstas también pueden ser válidas para muchos otros proyectos, pero no creo que fuera el caso de la #ryderbelindo ni de @mikebelindo).

Dicho esto, y aunque no sea la única vía de obtener datos y medir audiencias, desde el primer día tuve claro que tenía que contar con un socio en el proyecto que parametrizase el mayor número de cuestiones de esta índole dentro de los presupuestos y alcance en los que me he movido, y por eso delegué esa cuestión en Iván Rodríguez @Twittboy, afortunadamente, mi amigo y uno de los promotores y cabezas visibles de Pirendo, plataforma de medición de audiencias y resultados que, visto cómo están haciendo las cosas en el último año, sencillamente, se están comiendo un mercado que es tan goloso y necesario como los mismos proyectos que auditan, algo que me congratula tremendamente. El Belindo tiró, y gracias, del plan básico para mostraros lo que podéis ver a continuación.




Al final, si no eres capaz de medir lo que has hecho, y vives en un mundo de sensaciones, poco podrás ponerle encima de la mesa a nadie (audiencia, clientes, promotores, inversores,…) para justificar la inversión y su participación en el proyecto. Personalmente, y con los problemas de wifi con los que ando por estas tierras americanas, he tenido momentos de auténtico delirio al conectarme a las redes sociales y ver la que se estaba liando. Pero más allá de esos ‘momenticos’, aquí os dejo los parámetros que durante el mes de septiembre registró la plataforma de Pirendo sobre las cuestiones básicas, los hastags de #ryderbelindo #rydercup y mi cuenta de @mikebelindo.


La otra gran plataforma sobre la que he podido medir el retorno del proyecto ha sido el propio blog. Alguna cuestión ya cite en un post anterior durante la #rydercup para señalar que las cosas no iban mal, pero en líneas generales no puedo estar más que satisfecho de haber casi triplicado los lectores diarios hasta llegar casi a los 1000 durante estos días de #ryderbelindo y haber conseguido un tráfico de visitas y notoriedad inusitado para lo que es una bitácora personal.

Haber compartido el proyecto con gente como Crónica Golf, Canal Plus o Diario de Navarra, medios de comunicación con una potencia realmente masiva, también ha ayudado a que los flujos de tráfico sean buenos y espero que las colaboraciones e intercambios realizados también hayan supuesto, al menos, una aportación de valor a sus contenidos y esquemas de trabajo. Su presencia ha sido muy importante para que la visibilidad del proyecto fuera mayor. Gracias de nuevo desde aquí por haber logrado ese tráfico.

Como muchas otras cosas en la vida, todo depende en buena medida de los recursos que a ello destines, y en el caso de la #ryderbelindo han sido los justos como para ir, contarlo y… gracias! Si hubiera habido más posibilidades, también hubiese sido posible parametrizar impactos y mediciones relativos a otras cuestiones, pero la verdad es que la llamada 'industria del golf' en España, creo que anda bastante limitada en un entorno tecnológico tan presente como universal a la hora de ver qué es lo que tiene que hacer, al menos, en cuestiones de comunicación, marketing y de dar valor a su negocio. Y, personalmente, creo que se juega en ello mucho más de lo que piensa, pero de eso se puede hablar otro día.

Buen día gentes del golf.